Turismo de naturaleza en alerta: ajuste presupuestario pone en riesgo el segmento
Turismo de naturaleza en alerta: ajuste presupuestario pone en riesgo el segmento
La reducción presupuestaria en 46 áreas protegidas encendió alertas en el sector turístico, especialmente en destinos cuya actividad económica depende directamente del turismo de naturaleza. Operadores, prestadores y especialistas advierten que el deterioro de servicios e infraestructura podría afectar la competitividad internacional de Argentina.

La decisión del Gobierno nacional de avanzar con recortes presupuestarios en distintas áreas de la Administración de Parques Nacionales abrió un nuevo foco de preocupación dentro de la industria turística. Más allá del debate ambiental, el sector comenzó a poner el foco en las posibles consecuencias operativas y económicas que podrían generarse en algunos de los principales destinos turísticos del país.

El ajuste alcanza a 46 áreas protegidas y afecta partidas vinculadas al funcionamiento cotidiano de los parques: mantenimiento, infraestructura turística, movilidad, combustible, control territorial y programas de prevención y combate del fuego. Si bien desde Nación no plantean cierres ni restricciones inmediatas, dentro del trade existe incertidumbre sobre cómo podría impactar la medida a mediano plazo en la experiencia turística.

La preocupación no es menor. Muchos de los parques alcanzados forman parte del núcleo del turismo receptivo argentino y representan algunos de los destinos más vendidos del país en mercados internacionales.

Quien se expresó críticamente sobre la situación fue Claudio Bertonatti, especialista en conservación y turismo sustentable. “Restarle presupuesto es debilitar y maltratar a la gallina de los huevos de oro”, sostuvo al referirse a los principales parques nacionales del país.

El especialista destacó además la relevancia económica que tienen estas áreas protegidas para la actividad turística argentina. Según señaló, durante 2025 los parques nacionales recibieron más de 4,8 millones de visitantes, de los cuales cerca de 3 millones se concentraron únicamente en Iguazú, Los Glaciares y Nahuel Huapi.

“Va a contramano de lo que haría una gestión inteligente: dotarla de mejoras en su infraestructura y acciones de puesta en valor, reforzar los controles y vigilancia, profundizar y dar mayor visibilidad a los programas de conservación, investigación y educación”, remarcó Bertonatti.

En destinos como los mencionados, gran parte de la actividad privada depende directamente del funcionamiento de los parques nacionales. Hoteles, excursiones, agencias receptivas, transporte y guías turísticos trabajan alrededor de la actividad que generan estas áreas protegidas y de la calidad de la experiencia que ofrecen al visitante.

Senderos, pasarelas, centros de interpretación, señalización, limpieza y controles de seguridad requieren inversión permanente, especialmente en parques con alta circulación de turistas internacionales.

Desde Iturem también manifestaron preocupación por el posible impacto que un deterioro de los parques podría generar sobre destinos altamente dependientes del turismo de naturaleza como Puerto Iguazú. Su presidente, Leopoldo Lucas, defendió el modelo turístico sustentable que impulsa Misiones y remarcó la importancia estratégica de las áreas protegidas.

“Nosotros apostamos al desarrollo turístico basado en la naturaleza, la biodiversidad y la sustentabilidad. Gracias a leyes, planificación y mucho esfuerzo conjunto, Iguazú se mantiene siempre a la vanguardia como uno de los destinos naturales más importantes del país y del mundo”, afirmó.

Lucas también puso el foco en el impacto económico y social que tienen los parques nacionales para las comunidades locales. “Nuestros parques y áreas protegidas no solo preservan un patrimonio natural único como es la selva misionera, sino que también sostienen la experiencia turística, el empleo y el futuro de miles de familias. Reducir recursos destinados al cuidado, mantenimiento e infraestructura de los parques es no pensar en el futuro de todos”, señaló.

Además, insistió en que la conservación debe entenderse como una política de desarrollo y no como un gasto estatal. “Cuidar la naturaleza no es un gasto, es una inversión para que las próximas generaciones puedan vivir, trabajar y crecer”, concluyó.

Para Bertonatti, el problema también excede la cuestión ambiental y tiene implicancias directas sobre el desarrollo económico regional. “Un recorte presupuestario a los parques nacionales refleja no comprender su importancia para el desarrollo de las provincias, del país y de la región”, afirmó.

En ese marco, cualquier deterioro en servicios, accesibilidad o conservación puede impactar directamente en la percepción internacional del destino, especialmente entre viajeros europeos y norteamericanos, donde la sustentabilidad y el cuidado ambiental son factores cada vez más relevantes al momento de elegir un viaje.

By MAGAZINE TURISTICO DIGITAL

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