
El ajuste alcanza tanto a vuelos de cabotaje como regionales e internacionales, y se trasladará de forma directa al bolsillo de los pasajeros. En el segmento doméstico, la tasa pasará de $20 a $6500, mientras que para rutas regionales subirá de u$s4,42 a u$s5 y para internacionales de u$s8 a u$s9.
Desde el organismo explicaron que la actualización responde a un atraso tarifario acumulado desde 2016, además de la necesidad de afrontar inversiones en seguridad operacional y tecnológica. Entre los destinos de estos fondos se incluyen la modernización del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), mejoras en infraestructura aeroportuaria, incorporación de sistemas de control y capacitación del personal.
El incremento llega en paralelo a otro factor clave que viene encareciendo los tickets aéreos: la suba del combustible. El conflicto en Medio Oriente elevó el precio del petróleo, impactando directamente en uno de los principales costos de las aerolíneas. En esa línea, Aerolíneas Argentinas ya había aplicado recientemente un recargo adicional en sus pasajes para compensar el aumento del combustible, en línea con la tendencia global.
Así, la combinación de factores locales e internacionales configura un escenario de presión creciente sobre las tarifas aéreas, con impacto tanto en el turismo interno como en los viajes al exterior.
